Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Es una de las iglesias del singular y polémico conjunto serrablés mejor conservadas en su integridad original, junto con la de San Pedro de Lárrede. Se trata de un templo de pequeñas dimensiones, de una nave, presbiterio atrofiado y cabecera semicircular orientada al este. Está realizado en sillarejos de pequeño tamaño y de labra tosca, trabajados a maza, y cubierto a doble vertiente con losa de arenisca, que reproduce la cubierta antigua tal como llegó a nuestros días. Su exterior ofrece gran interés, ya que presenta todos los rasgos característicos de este grupo de iglesias. Destaca especialmente el ábside, con un friso de baquetones enmarcado por sendas molduras convexas en la parte superior; bajo ellas, recorre el ábside una arcuación compuesta por cinco arcos ciegos de medio punto, que apean en lesenas que descienden verticalmente la pared hasta el basamento inferior; resulta llamativo el recrecimiento del ábside por encima del friso de baquetones mediante un lienzo de mampostería, que contribuye a otorgar a la iglesia su singular perfil, elevado para realizar la cubierta a dos aguas. También son de interés las ventanas: una a doble derrame en la parte central del ábside y, especialmente, en el muro de los pies, una ventana trífora de grandes dimensiones enmarcada por alfiz, cuyos tres pequeños arcos de herradura apean sobre dos columnillas que fragmentan verticalmente el espacio; asimismo, deben mencionarse tres ventanas, de poco acertada ejecución y al parecer inacabadas, abiertas en la parte superior del muro sur. Originalmente tenía dos puertas. Durante la restauración fue cegada erróneamente la que se abría en el lado oeste, en el muro de los pies, adintelada y enmarcada por alfiz. La puerta principal continúa abriéndose en la parte central del muro sur, enmarcada por un alfiz rehundido. Consta de dos arcos de medio punto escalonados, uno de ellos de medio punto y otro, el situado más al interior, de herradura (o con el salmer tallado en pico para simular un falso arco de herradura, según otras interpretaciones); el arco de medio punto presenta en su frente una decoración en bajorrelieve de festones y palmetas que parecen inspirados en el románico jaqués. En el interior, originalmente y hasta hace pocas décadas, el ábside estaba cubierto con bóveda de horno y el presbiterio con un tramo de bóveda de cañón. Por el contrario, la nave parece haber estado techada siempre con una cubierta de madera a dos aguas, aunque originalmente se proyectó para ella una bóveda de cañón, según atestiguan tanto el grosor de los muros como la existencia de varios pares de columnas sobre elevados plintos adosadas a los muros, que estarían destinados al sustentar los arcos fajones de la bóveda que finalmente no llegó a realizarse, posiblemente por falta de conocimientos técnicos de sus constructores.
En 1555 las monjas benedictinas del monasterio de Santa Cruz de la Serós se trasladaron a Jaca y construyeron un nuevo monasterio, donde la comunidad estuvo instalada hasta 2025. Tras su marcha, el archivo del monasterio ha sido depositado en el Archivo Histórico Provincial de Huesca, que ha catalogado y digitalizado sus fondos, brindándonos importantes sorpresas. Porque no solo contiene 500 años de memoria de la ciudad de Jaca, sino que conserva una gran cantidad de documentación medieval del monasterio de Santa Cruz de la Serós y una buena parte de los fondos del monasterio de San Juan de la Peña, que fueron llevados a Jaca a raíz de la Desamortización.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002